lunes, 23 de noviembre de 2009
Un futuro evitable
¿Crisis u oportunidad? En esa dialéctica se debaten los expertos que estudian el fenómeno del aumento de la temperatura planetaria que provoca el calentamiento global.
Si bien la información científica disponible da cuenta de la probabilidad de crecimientos en la frecuencia de fenómenos extremos -inundaciones en algunos puntos geográficos y prolongadas sequías en otras latitudes-, estos cambios pueden ser aprovechados si existe una política de Estado que se adapte a la nueva realidad.
"La gente tiene que entender que el cambio climático es algo natural y tiene que ver con la evolución de la Tierra. Pero el problema es que la vida del hombre, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, está en colisión con el sostenimiento del planeta. Este choque está haciendo que el hombre genere cambios que la naturaleza no soporta. El problema no es el cambio, sino la velocidad del mismo", explica Pablo Canziani, director del Programa de Estudios de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global (Pepacg) de la Universidad Católica Argentina.
"Va a existir un corrimiento de las fronteras agropecuarias", asegura el experto. Es decir que donde hoy se siembra un cultivo, mañana quizá no habrá posibilidades por los cambios que traerá el clima. Y da un ejemplo: en Comodoro Rivadavia hoy se podrían cultivar vides. A eso se suma el flagelo de la sobreexplotación. "Hoy tenemos zonas de la pampa húmeda que han perdido el 90% de los recursos naturales del suelo", cuenta Canziani.
El científico asegura, en ese sentido, que "el costo de la inacción es mucho mayor que el costo de la prevención". Sin embargo, para que esto realmente llegue a suceder es necesario un esfuerzo global que consiga frenar el calentamiento de la Tierra en menos de 2°C. La urgencia de estas medidas se comprende si se toma en cuenta que, desde 1990, las temperaturas promedio se han elevado en 0,8°C.
"Las medidas para revertir una crisis deben ser urgentes, siempre y cuando el cambio climático sea moderado", afirma Canziani.
Políticas insuficientes
Respecto de las políticas adoptadas en el país hasta el momento, el científico no derrocha elogios: "Tenemos que empezar a trabajar de manera mancomunada con el Estado, con las empresas y el sector científico. Hay una postura desde el sector empresarial que tenemos que combatir. El desarrollo en la Argentina se hace sin ninguna participación del sistema científico".
Y da algunos ejemplos, como el escaso nivel de atención que le han prestado algunos sectores agropecuarios a los estudios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre el manejo del suelo, muchos de los cuales podrían haber prevenido las brutales sequías que hoy padecen varias provincias. Tal como lo asegura el científico, es notable la poca actividad interdisciplinaria en el país en materia de cambio climático.
Un reciente informe difundido por la Auditoría General de la Nación (AGN) da cuenta de que el área de Desarrollo Sustentable, que depende de la Secretaría de Ambiente de la Nación, no elabora planes que incluyan el uso de energías limpias. Según la AGN, "la variable energética prácticamente no está contemplada" en la subsecretaría, tanto que tampoco se hacen investigaciones para obtener nuevos combustibles de bajo impacto ambiental.
El informe habla de la "necesidad de jerarquizar el tema", porque hay oficinas casi sin empleados y programas que no se ejecutan por falta de financiamiento.
En el desarrollo de los biocombustibles, Canziani dice que la Argentina tiene un potencial enorme; sin embargo, según su criterio, el enfoque es equivocado. "Se ha puesto un esfuerzo grande en el desarrollo de biocombustibles de primera generación (a partir de alimentos) que producen un gran impacto ambiental. Habría que poner el acento en los de segunda y tercera generación, que se consiguen en a base de sustancias no alimenticias y residuos."
Tal es el caso del biogás. "Hay un proyecto en Olavarría en donde se rescata biogás de un relleno sanitario y se inyecta en la red domiciliaria con un aporte interesante", agrega.
Eficiencia energética
El otro tema central sobre el que habría que trabajar en el país para combatir el cambio climático es en la eficiencia energética. Ese es uno de los puntos centrales de la campaña que encabeza la Fundación Vida Silvestre Argentina, capítulo local de la Worldwide Wildlife Fund (WWF).
"Es vital que comencemos a pensar políticas que apunten a la buena utilización de los recursos naturales. Está muy bien la ley que obliga a cambiar las lámparas incandescentes por las de bajo consumo, pero no es suficiente", indica Diego Moreno, director general de Vida Silvestre Argentina.
Estas iniciativas locales son fundamentales si se quiere conseguir buenos frutos de los acuerdos internacionales que pueden lograrse en materia de cambio climático. Aunque el panorama no es alentador para que en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, los líderes mundiales sellen un acuerdo superador al Protocolo de Kyoto respecto de los compromisos para reducir gases de efecto invernadero, la Argentina debe comenzar a trabajar seriamente en el tema para tener un mejor punto de partida cuando los consensos se concreten.
El debate más áspero a nivel internacional se centra en la cantidad de dinero que deberán aportar los países desarrollados para transferir tecnología a los que están en vías de desarrollo.
Ese Fondo de Mitigación y Adaptación al cambio climático debería alimentarse con dinero de los países desarrollados. Las cifras en discusión van de los 63.000 millones de dólares a los 100.000 millones anuales de 2013 a 2017.
Respecto de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la apuesta es superar lo previsto por el Protocolo de Kyoto, que vence en 2012, y cuyos parámetros ya no serán alcanzados. En ese sentido los países europeos se comprometen a reducir un 20% las emisiones respecto de 1990.
Sin embargo, los Estados Unidos aún no se pronunciaron al respecto y los países africanos amenazan con boicotear la cumbre de Copenhague.
"Es esencial que todos los países en desarrollo, que forman el G-77, como la Argentina, tengan acceso a la financiación mundial para la mitigación de gases de efecto invernadero y la adaptación a los impactos del cambio climático", expresó Sarah Jones, directora de Programas Internacionales de FVSA.
Lento avance
Mientras tanto, el reemplazo de los combustibles fósiles por las energías renovables como la solar, la eólica, la geotérmica, la mareomotriz o la biomasa avanzan lentamente.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó que la demanda mundial de energía aumentará un 40% en 2030. La AIE asegura que "contener el cambio climático es posible", pero que requerirá "una profunda transformación del sector de la energía". Y propone que para 2030, el 37% de la electricidad mundial provenga de las energías renovables, que el 18% corresponda a la producción nuclear y que el carbono sólo represente el 5%.
Alfredo Esteves, investigador del Conicet de la Universidad de Mendoza y presidente de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente, sostiene que la crisis energética que comenzó en 2001 se prolongó innecesariamente. "Hoy se debe recurrir a aumentos de tarifas (por eliminación de subsidios) para paliar los fondos que se precisan para cubrir lo necesario para la provisión de la energía", dice.
El Gobierno lanzó el programa Generación de fuentes renovables (Genren), cuyo objetivo para 2016 es contar con el Sistema Interconectado Nacional con un abastecimiento de energía renovable equivalente al 8% de la demanda.
Para conseguirlo, la estatal Enarsa licitará 1000 megavatios (MW) de energía renovable (en módulos de 50 MW) en contratos a 15 años. Además se reglamentó la ley 26.190 que establece incentivos fiscales, desgravaciones impositivas y remuneraciones diferenciales para las inversiones destinadas a la construcción de usinas. Sin embargo, esa cifra en ese plazo parece poco. Fuentes del sector explican que 1000 MW es lo que la Argentina debería agregar al año con un crecimiento del 5% anual. Esa potencia serviría para abastecer a las ciudades de Córdoba y Carlos Paz. Para tener una idea, la central nuclear de Atucha genera 350 MW.
En la actualidad la participación de las energías renovables en la matriz energética es del 5%. Y más del 80% de la torta lo ocupan combustibles fósiles como el gas y el carbón.
Hace dos meses, Greenpeace presentó el informe [R]evolución Energética en el que propone un 20% de participación de energías limpias en 2020, más de un 30% para 2030 y 60% para 2050.
"Si tomamos el costo general, en la actualidad la Argentina está pagando 10.000 millones de dólares anuales para la generación de electricidad de todo el país. Este costo va a aumentar considerablemente: en 2030 será de 30.000 millones y de 60.000 millones para 2050. En el escenario alternativo, el costo va a aumentar a 30.000 millones de dólares, o sea la mitad de lo que va a aumentar en el escenario de referencia", dijo el coordinador de la Unidad de Energía y Clima de Greenpeace Internacional, Sven Teske. Ese modelo propone inversiones e incentivos para las nuevas tecnologías con inversiones anuales de 700 millones de dólares, sumados a aportes internacionales.
Depende del cristal con el que se mire este nuevo escenario puede traducirse en crisis o en oportunidad. Es hora de decidir.
Por Laura Rocha
De la Redacción de LA NACION
CONTACTOS
* Asades: www.asades.org.ar
* Panel Intergubernamental de Cambio Climático: www.ipcc.ch
* Vida Silvestre: www.vidasilvestre.org.ar
* Blog ecológico: http://blogs.lanacion.com.ar/ecologico
* Greenpeace: www.greenpeace.org.ar
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Un grupo de científicos argentinos desconfía del cambio climático
Rosa Compagnucci. La investigadora del Conicet y ex integrante del IPCC asegura que el miedo es exagerado. Hay antecedentes históricos.
Sostienen que el aumento de la temperatura promedio en todo el planeta en los últimos tiempos es innegable. Pero descreen del resto de las especulaciones, muchas de ellas apocalípticas, que se hacen en relación con el clima. En particular, desconfían de algunas afirmaciones que el consenso científico actual toma como verdades irrefutables, sobre todo respecto de que el calentamiento global está causado, básicamente, por el dióxido de carbono producto de las emisiones humanas en los últimos 200 años. Para ellos, por lo menos habría que discutirlo un poco más. Por cierto, no se trata de un escepticismo nihilista: todas sus afirmaciones están basadas en papers científicos y lucen sustentadas, aunque también controvertidas.
“¿Es el calentamiento global algo inusual en, digamos, los últimos dos mil años?”, se preguntó Rosa Compagnucci, investigadora del Conicet y especialista en el fenómeno de El Niño, durante una conferencia que brindó esta semana en el Instituto Geográfico Militar. Y todas sus demás intervenciones apuntaron a reforzar la idea de que no sería tan infrecuente, y que el ser humano con su febril actividad industrial y de quema de combustible fósil apenas habría aportado algunas décimas a ese calentamiento.
Para ella, la principal razón de la variabilidad climática de la Tierra tendría más que ver con la astronomía: específicamente, con la caprichosa actividad solar, que ha demostrado no ser homogénea a través de décadas y siglos.
Acompañada. Para Eduardo Tonni, investigador principal de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC) y jefe de paleontología de la Universidad de La Plata, “no se puede negar un calentamiento; la discusión es si fue generado por el ser humano o si es natural. Hay efectos de la acción del hombre, pero es mucho más probable que sea un producto natural”, indicó. “Muchos pensamos así, pero claro, esto no es políticamente correcto: sé que digo esto y me quedo sin subsidios”, se lamentó.
Por su parte, Víctor Pochat, presidente del Instituto Argentino de Recursos Hídricos, señaló que “hay voces discordantes sobre causas y razones del calentamiento, pero se escuchan más unas que otras. Científicos que merecen confianza por sus antecedentes dicen que se debería a la variabilidad climática, a ciclos de calentamiento y enfriamiento de la Tierra”, indicó.
Medioevo. El argumento de Compagnucci –autora de dos de los informes del IPCC de 2001– toma elementos históricos. “Ya hubo un calentamiento global en la época medieval, entre los años 800 y 1.300, que fue lo que permitió los viajes por América de los vikingos. Y que hizo que Groenlandia, hoy cubierta de hielo, fuera bautizada con un nombre que remite a tierras verdes: ‘Green land’”, explicó. Aquel calentamiento, aseguró, estuvo basado sólo en la actividad solar.
¿Y las catástrofes alrededor del mundo como el huracán Katrina y los tsunamis? “Existe infinidad de registros históricos de catástrofes, pero es muy difícil estimar que ahora la frecuencia sea mayor. Quizá estemos más informados. El evento de El Niño se conoce sólo desde hace unos 30 años”, graficó Tonni. “El alarmismo que se ve tiene su justificación en el hecho de que es algo que genera fondos. Si uno dijera que el cambio global es producido por efectos naturales, nos quedaríamos sentados a ver qué pasa. De este modo, tenemos más cosas para hacer. Diría que, lamentablemente, se trata de otro producto de mercado”, agregó.
¿Era del hielo? Para justificar sus argumentos, Compagnucci apela al invierno que se acaba de ir en el Hemisferio Sur (el más crudo en la Argentina desde los sesenta, con nevada en Buenos Aires incluida) y estima que será igual de difícil en el Hemisferio Norte, donde ya se registraron fríos inusuales, por ejemplo en el estado norteamericano de Texas.
En tal sentido, si el clima es rehén de los caprichos solares, hay que mirar las predicciones de la NASA, que indican que habrá un pico de calentamiento en 2012 pero un frío importante a partir de 2030, con posibilidades de que eso derive en otra edad de hielo hasta 2200.
Responsables o no, todo indica que los seres humanos seguiremos siendo esclavos del tiempo. Y del termómetro.
Bali, nuevo round de lucha política
Mientras unos dudan y otros encienden la luz de alarma, la lucha continúa. Presidida por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mañana comienza la reunión del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), en Bali, Indonesia. El encuentro, que continúa el realizado en Sevilla hace quince días, supone un desafío político en la búsqueda de un nuevo protocolo de acción global que reemplace al de Kyoto.
El texto del Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2007-2008 del PNUD, dado a conocer esta semana, da como un hecho el calentamiento global por causas humanas, lo que a su vez genera, asegura, tanto sequías como inundaciones, tormentas intensas y catástrofes meteorológicas de todo tipo.
Es precisamente ese contexto de certezas absolutas lo que cuestionan, entre otros, los científicos argentinos.
Fuente: Diario Perfil http://www.diarioperfil.com.ar -Por Martin de Ambrosio
Tinta con nanocristales de silicio para aumentar la eficiencia FV
La tinta de Innovalight es una suspensión que contiene nanocristales de silicio. “Al hacer los nanocristales de tan solo unos nanómetros de diámetro” -explica el director general de Innovalight, Conrad Burke- “se ha logrado bajar la temperatura necesaria para unirlos a la oblea sobre la que se deposita. La tinta de silicio contiene un componente orgánico que ayuda a suspender el silicio, que de otra manera tiende a hundirse en el fondo, lo que hace que el líquido sea compatible con la impresión de inyección de tinta”. Como este proceso -asegura Burke- “requiere temperaturas más bajas y se puede llevar a cabo en obleas de silicio más delgadas que las que se utilizan en la manufactura de células convencionales, el precio se reduce”.
Innovalight, que no ha hecho públicos los costes que suponen añadir la tinta de silicio, ha informado de una eficiencia media del 18% de las células solares fabricadas en la planta piloto de California. Un porcentaje, asegura la compañía corroborado por el Laboratorio Nacional de Energía Renovables de Estados Unidos. Sin utilizar la impresión por inyección de tinta la eficiencia de las células estaría entre un 16,5 y un 17%.
Innovalight se ha asociado con el fabricante de células solares JA Solar, con sede central en Shanghai, para incorporar la tecnología de impresión por inyección de tinta dentro de sus cadenas de fabricación, de manera que las células solares resultantes deberían llegar al mercado el año próximo.
Más información: www.innovalight.
Cuidar el planeta- por Vilma Socorro Martínez, Embajador de EEUU en Argentina
Hoy, 22 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hablará ante los líderes del mundo sobre el cambio climático en una cumbre de las Naciones Unidas, en Nueva York, en vísperas de la 64» sesión de la Asamblea General de la ONU. Los países trabajan arduamente en estos momentos para negociar un nuevo acuerdo, para combatir el cambio climático. El cambio climático es uno de los principales desafíos del mundo. Sus impactos son evidentes y sus consecuencias severas. El hielo del mar en el Artico está desapareciendo más rápido de lo esperado. El nivel del mar amenaza con elevarse más de lo anticipado. Los recursos acuíferos cada vez tienen más riesgos, por causa del derretimiento de los glaciares y de eventos climáticos extremos, como sequías e inundaciones. Estos cambios amenazan no sólo el medio ambiente, sino también la seguridad.
La ciencia envía un mensaje simple y grave: los países deben trabajar conjuntamente para combatir el cambio climático, y hay que actuar ahora mismo.
El presidente Obama reconoce que Estados Unidos debe ser un líder en este esfuerzo. Tenemos una responsabilidad por ser, históricamente, los que más gases de efecto invernadero hemos emitido. Sabemos que sin reducie las emisiones no hay solución posible. Estados Unidos será líder en la creación de una economía basada en la energía limpia para el siglo XXI.
El presidente Obama ha establecido una nueva dirección: solicitó al Congreso de Estados Unidos que elaborara una legislación integral en materia de energía limpia para recortar las emisiones un 14 por ciento, respecto de los niveles de 2005, para el año 2020, y en un 83 por ciento para 2050. La Cámara de Representantes ha aprobado un proyecto de ley que está circulando por el Congreso. El paquete de estímulo económico del presidente incluye más de 80.000 millones de dólares para energía limpia. Recientemente, se han instituido normas vehiculares para aumentar el ahorro de combustible y reducir las emisiones.
Sin embargo, la actuación de EE.UU. y de otros países desarrollados no es suficiente. Todos los países emisores tienen que unirse y actuar con firmeza.
Estados Unidos trata de lograr una estrategia mundial a través del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima, y también a través de relaciones bilaterales clave. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y otros funcionarios estadounidenses de alto nivel han viajado a varios países emergentes importantes para profundizar el diálogo sobre el clima. Muchos de estos países ya han emprendido medidas. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer.
Los Estados Unidos apoyan el compromiso de la Argentina en eficiencia energética y en energías renovables. Estamos trabajando con la Argentina en la Asociación de las Américas sobre Energía y Clima, una iniciativa para promover el desarrollo de energías limpias y renovables en toda la región. Las técnicas de Edificios Verdes, que pueden reducir el consumo de energía a un costo mínimo, están creciendo considerablemente en la Argentina. Tenemos también con la Argentina una relación de trabajo establecida en programas para reducir las emisiones de producción ganadera y desechos sólidos, dentro del programa "Metano al mercado", mediante el cual se captura y utiliza el gas metano.
Los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones sustancialmente para 2020 de manera absoluta, en comparación con las emisiones de 2005 o de 1990. Los países emergentes más importantes deben emprender acciones que reduzcan sustantivamente sus emisiones para 2020 en términos relativos, en comparación con su comportamiento habitual.
Los países menos desarrollados, en tanto, deben centrarse en preparar planes de crecimiento con baja emisión de carbono, para lo cual se les ofrecerá asistencia financiera y técnica cuando lo necesiten.
Un acuerdo sobre cambio climático no sólo debe versar sobre la limitación de las emisiones de carbono, sino también sobre la provisión de una vía segura para el desarrollo sustentable. La producción de energía limpia es la única manera de avanzar en esta dirección. Para facilitar esta vía, los países de capacidad avanzada deben estar preparados para transferir tecnologías hacia los países que las necesiten.
Si todos trabajamos juntos, como lo hacen la Argentina y los EE. UU., el esfuerzo de crear una economía mundial basada en energía limpia puede proporcionar oportunidades económicas significativas, incentivar la inversión, el crecimiento y la creación de empleo en todo el mundo. También puede ser un medio de llevar servicios energéticos a cientos de millones de pobres del mundo. Con el apoyo adecuado, todos los países pueden adquirir tecnologías de baja emisión de carbono y oportunidades de energía limpia.
Estados Unidos es claro en su propósito de lograr un fuerte acuerdo internacional y tengo confianza en que juntos podemos enfrentar el desafío del cambio climático.
La autora es embajadora de los EE.UU.
Cuidar el planeta- por Vilma Socorro Martínez, Embajador de EEUU en Argentina
Hoy, 22 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hablará ante los líderes del mundo sobre el cambio climático en una cumbre de las Naciones Unidas, en Nueva York, en vísperas de la 64» sesión de la Asamblea General de la ONU. Los países trabajan arduamente en estos momentos para negociar un nuevo acuerdo, para combatir el cambio climático. El cambio climático es uno de los principales desafíos del mundo. Sus impactos son evidentes y sus consecuencias severas. El hielo del mar en el Artico está desapareciendo más rápido de lo esperado. El nivel del mar amenaza con elevarse más de lo anticipado. Los recursos acuíferos cada vez tienen más riesgos, por causa del derretimiento de los glaciares y de eventos climáticos extremos, como sequías e inundaciones. Estos cambios amenazan no sólo el medio ambiente, sino también la seguridad.
La ciencia envía un mensaje simple y grave: los países deben trabajar conjuntamente para combatir el cambio climático, y hay que actuar ahora mismo.
El presidente Obama reconoce que Estados Unidos debe ser un líder en este esfuerzo. Tenemos una responsabilidad por ser, históricamente, los que más gases de efecto invernadero hemos emitido. Sabemos que sin reducie las emisiones no hay solución posible. Estados Unidos será líder en la creación de una economía basada en la energía limpia para el siglo XXI.
El presidente Obama ha establecido una nueva dirección: solicitó al Congreso de Estados Unidos que elaborara una legislación integral en materia de energía limpia para recortar las emisiones un 14 por ciento, respecto de los niveles de 2005, para el año 2020, y en un 83 por ciento para 2050. La Cámara de Representantes ha aprobado un proyecto de ley que está circulando por el Congreso. El paquete de estímulo económico del presidente incluye más de 80.000 millones de dólares para energía limpia. Recientemente, se han instituido normas vehiculares para aumentar el ahorro de combustible y reducir las emisiones.
Sin embargo, la actuación de EE.UU. y de otros países desarrollados no es suficiente. Todos los países emisores tienen que unirse y actuar con firmeza.
Estados Unidos trata de lograr una estrategia mundial a través del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima, y también a través de relaciones bilaterales clave. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y otros funcionarios estadounidenses de alto nivel han viajado a varios países emergentes importantes para profundizar el diálogo sobre el clima. Muchos de estos países ya han emprendido medidas. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer.
Los Estados Unidos apoyan el compromiso de la Argentina en eficiencia energética y en energías renovables. Estamos trabajando con la Argentina en la Asociación de las Américas sobre Energía y Clima, una iniciativa para promover el desarrollo de energías limpias y renovables en toda la región. Las técnicas de Edificios Verdes, que pueden reducir el consumo de energía a un costo mínimo, están creciendo considerablemente en la Argentina. Tenemos también con la Argentina una relación de trabajo establecida en programas para reducir las emisiones de producción ganadera y desechos sólidos, dentro del programa "Metano al mercado", mediante el cual se captura y utiliza el gas metano.
Los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones sustancialmente para 2020 de manera absoluta, en comparación con las emisiones de 2005 o de 1990. Los países emergentes más importantes deben emprender acciones que reduzcan sustantivamente sus emisiones para 2020 en términos relativos, en comparación con su comportamiento habitual.
Los países menos desarrollados, en tanto, deben centrarse en preparar planes de crecimiento con baja emisión de carbono, para lo cual se les ofrecerá asistencia financiera y técnica cuando lo necesiten.
Un acuerdo sobre cambio climático no sólo debe versar sobre la limitación de las emisiones de carbono, sino también sobre la provisión de una vía segura para el desarrollo sustentable. La producción de energía limpia es la única manera de avanzar en esta dirección. Para facilitar esta vía, los países de capacidad avanzada deben estar preparados para transferir tecnologías hacia los países que las necesiten.
Si todos trabajamos juntos, como lo hacen la Argentina y los EE. UU., el esfuerzo de crear una economía mundial basada en energía limpia puede proporcionar oportunidades económicas significativas, incentivar la inversión, el crecimiento y la creación de empleo en todo el mundo. También puede ser un medio de llevar servicios energéticos a cientos de millones de pobres del mundo. Con el apoyo adecuado, todos los países pueden adquirir tecnologías de baja emisión de carbono y oportunidades de energía limpia.
Estados Unidos es claro en su propósito de lograr un fuerte acuerdo internacional y tengo confianza en que juntos podemos enfrentar el desafío del cambio climático.
La autora es embajadora de los EE.UU.