martes, 29 de diciembre de 2009

Argentina - Un plan piloto quiere introducir la fotovoltaica en San Juan

Investigadores del Instituto de Energía Eléctrica, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, han diseñado un plan piloto que busca instalar paneles solares en cuatro casas del departamento de Caucete, en el centro sur de la provincia cordillerana de San Juan.

El plan contempla instalar paneles solares en cuatro casas que estén en una zona residencial y con servicio de electricidad tradicional, para que inyecten durante el día la energía solar a la red y pueda comprobarse la conveniencia de este sistema.

“Con esta prueba piloto podremos avanzar en el análisis de los aspectos técnicos, económicos, administrativos, regulatorios y legales de aplicar la energía solar en la red convencional”, explicó Víctor Doña, uno de los investigadores que participa en el proyecto.

El marco de esta experiencia piloto es el Proyecto Solar San Juan, un plan impulsado por el gobierno provincial que incluye desde la fabricación de paneles solares, la instalación de un parque solar que inyecte energía al sistema mayorista –que ha sido licitado y está en la fase final de adjudicación-, y, por último, lograr que las futuras casas a adjudicar por el Instituto Provincial de Vivienda (IPV) sean construidas con paneles solares para incorporar mayor energía a la red tradicional.

Más información: sanjuan.cfired.org.ar

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Reflexiones sobre el Cambio Climático

Las noticias sobre el calentamiento global, también llamado cambio climático, están causando un gran impacto en la opinión pública. Las evidencias indican que indudablemente la temperatura global a aumentado desde el fin de la llamada “Pequeña Edad de Hielo” ocurrida entre el siglo 16 y mediados del siglo 19. En esa época los inviernos eran mucho más fríos. Un ejemplo es el congelamiento en el período invernal del río Támesis, fenómeno que ocurrió por última vez en 1895. Otro indicador son los glaciares que tuvieron su máxima extensión entre 1750 y 1850, luego de lo cual comenzaron a experimentar un proceso de retracción que se aceleró en las últimas décadas.
Dado que el calentamiento global es coincidente con el comienzo de la era industrial y el incremento del uso de los combustibles fósiles, la hipótesis más difundida de este cambio climático atribuye su causa al aumento antropogénico del CO2 y de otros gases invernadero .
Es necesario resolver una pregunta muy importante para validar esta hipótesis y para la cual aún no existe consenso en su respuesta: ¿Es el calentamiento actual inusual en el contexto de los últimos 2000 años?.
En las respuestas dadas por los científicos persisten muchas dudas, incertidumbres, incertezas, contradicciones y controversias.
Las causas son principalmente las utilización de diferentes datos y “proxy” datos, que son datos de las condiciones climáticas obtenidos indirectamente, así como disimiles métodos en su obtención, validación, consistencia y elaboración. También son fuente de discrepancias entre los resultados las diferentes y sofisticadas técnicas estadísticas empleadas para su análisis.
Así mismo contribuyen a la incertidumbre los diversos modelos numéricos empleados para simular las condiciones pasadas (paleoclima) o futuras del clima . Con ellos se trata de representar un sistema extremadamente complejo y no lineal debido a las interacciones de sus múltiples componentes. Los resultados entre los distintos modelos difieren como consecuencia de la importancia y representatividad que cada uno de ellos otorga a las diversas componentes del sistema climático y la simulación de sus diversas interacciones.
Previamente a la medición de la temperatura con termómetros convenientemente calibrados, que comenzó a mediados del siglo 19, la información que se tiene es indirecta y menos fiable. Existen diversos bancos mundiales de información con los datos registrados por las estaciones meteorológicas. El más importante es la red mundial de datos climáticos históricos (GHCN) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos de Norteamérica.
La evaluación de las anomalías de la temperatura media global se realiza a partir de los datos interpolados en un reticulado regular (latitud - longitud), empleando información de las distintas estaciones meteorológicas y de los buques existentes para cada uno de los años analizados.
Las discrepancias que existen en el valor resultante de la temperatura entre los diversos bancos de datos interpolados disponibles, tales como entre el de la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Centro Hadley) y el de la NOAA, se deben a diferencias en el número y la localización estaciones y las diversas aproximaciones metodológicas utilizadas en la interpolación. También generan diferencias los diversos tratamientos de la información proveniente de observaciones en los buques y la manipulación y el manejo de la influencia de los cambios en las condiciones de las estaciones terrestres, tales como el incremento de la urbanización, el cambio de los instrumentos o del emplazamiento de la estación.
Los resultados obtenidos a partir de estos datos interpolados son criticados por algunos investigadores por la falta de uniformidad a través del tiempo del número de estaciones empleadas para la interpolación (alrededor de 300 a comienzos y fines del registro y más de 3000 para el período 1950-1975) y de la falta de homogeneidad en la distribución espacial de las estaciones utilizadas ya que las mismas se agrupan principalmente en Norteamérica y Europa.
La medición de la temperatura, la humedad, la presión y el viento en distintos niveles de la atmósfera, que permite una apreciación más completa del comportamiento del clima, se realiza mediante los radiosondeos. Las densidad de estas estaciones en mucho menor que la de estaciones de superficie y comenzaron recién a mediados del siglo 20. Estos datos indicarían que la tendencia al calentamiento disminuye con la altura y que las capas superiores de la troposfera se estarían enfriando. Algunos investigadores sostienen que estos resultados rectifican la hipótesis del efecto antropogénico y avalarían la hipótesis de la influencia solar como causante del calentamiento global.
La medición de la temperatura con cobertura realmente global comenzó a partir de 1979 mediante la observación satelital de las variables climáticas para distintas capas de la atmósfera. Esta información permite obtener una respuesta más precisa a la pregunta: ¿Hay calentamiento en todas partes?.
Los datos satelitales indicarían que las tendencia de la temperatura global de la capa inferior de la atmósfera es menor que las obtenidas de la información de los diversos bancos de datos interpolados a partir de las estaciones meteorológicas. Tanto los datos interpolados, como las observaciones satelitales indican que el calentamiento no es general. Es de notar que utilizando la misma base de datos satelitales, los resultados de diversos autores difieren debido indudablemente a las diversas metodología utilizada para su análisis. Los resultados que indican mayor calentamiento global muestran un área de enfriamiento en el Océano para altas latitudes del Hemisferio Sur. Por otra parte los que presentan una tendencia global positiva pero menor, además del enfriamiento en altas latitudes del Hemisferio Sur, muestran grandes áreas de enfriamiento en otras regiones localizadas en latitudes ecuatoriales y tropicales, como África, Australia y el Océano Pacífico Ecuatorial.
Teniendo en cuenta los diversos resultados obtenidos a partir de la medición instrumental de la temperatura resulta dificultoso ser determinante en el valor de la tendencia global y en la extensión del calentamiento.
Para responder si: ¿Es el reciente calentamiento inusual o corresponde a la variabilidad natural del sistema climático? hay que remitirse a los proxy datos de los últimos 2000 años en que tanto la topografía como los parámetros orbitales del planeta pueden considerarse constantes e iguales a las condiciones actuales.
Entre el siglo 9 y 14 se registró un calentamiento llamado “Período Cálido Medieval”. Es importante la precisión en la evaluación de este período pues sus causas fueron evidentemente naturales y mayormente adjudicables a la gran actividad solar ocurrida durante ese período. La información histórica nos narra que los asentamientos de los Vikingos se expandieron a Islandia, Groenlandia y América del Norte, también florecieron los viñedos en Inglaterra registrándose una notable producción de vino.
Existen dos posiciones diferentes acerca de la magnitud de la temperatura durante el período Vikingo.
La más difundida sigue los resultados de Mann y otros co-autores publicado en 1998, para quienes las anomalías de temperatura media del Hemisferio Norte muestra una variación similar a la forma del “palo de jockey” : los valores durante el Período Cálido Medieval no habrían superado los valores promedio del período 1961-90 tomado como base y luego la temperatura habría descendido lentamente hasta el siglo 19 habiéndose producido posteriormente un fuerte calentamiento alcanzando valores superiores al período de base a partir de mediados del siglo 20. Esta postura fue la presentada en el informe del año 2001 del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Es la que se postula en la película de Al Gore “Una verdad inconveniente” presentada en el 2006.
La otra hipótesis, sostenida por algunos científicos antes de la publicación del “palo de jockey” y presentada inicialmente por el IPCC en 1990, indicaría que durante el período Vikingo los valores de temperatura serían comparables, y para algunos autores, aún superiores a los valores actuales. Esta es la posición defendida en la película “El gran fraude del calentamiento global” presentada en el 2007 por el canal 4 de la BBC de Londres. A partir del 2003 surgieron otros autores con nuevos resultados criticando los valores de anomalía de temperatura dados por el “palo de jockey” y sosteniendo la existencia de un prolongado e importante calentamiento durante el período Vikingo.
En el informe del 2007 del IPCC se reconoció la existencia del “Calentamiento Medieval” pero manteniendo incertidumbre respecto a su magnitud y considerando que pudo haber sido inferior al calentamiento actual.
Nuevamente surge la discrepancia entre los resultados la cual puede atribuirse en parte a los diversos proxy datos utilizados y por otro a las diversas y complejas metodologías estadísticas empleadas para su análisis.
Entre los proxy datos más frecuentemente utilizados se encuentran las cronologías de anchos de anillos de árboles. Estas fueron las empleadas por Mann y otros en 1998. Los retractores a sus resultados critican por un lado las deficiencias de las cronologías en sí y por el otro la metodología empleada para convertir esa información en valores de anomalías de temperatura. Como en el caso de las bases interpoladas de temperatura de superficie, critican también que la información empleada para determinar la temperatura en los primeros 1300 años cuenta con mucho menos sitios con cronologías y por lo tanto menor cobertura y densidad de información, así como menor homogeneidad en la distribución espacial de la misma. Además, en los análisis comparativos realizados por algunos autores se pone en evidencia que cambiando el procedimiento de análisis, las cronologías dan como resultado mayor calentamiento durante el periodo medieval que resultaría comparable al actual. Respecto al discutido posible carácter global del calentamiento medieval, existen resultados que indicarían su posible ocurrencia también en el Hemisferio Sur.
Luego del “Calentamiento Medieval” decayó notoriamente la actividad solar durante la “Pequeña Edad del Hielo” para volver a incrementarse a mediados del siglo 19 alcanzado altos valores durante el siglo 20.
Así surgen nuevas preguntas: ¿Cuán natural puede ser el presente calentamiento? ¿Cuánto ha influido la actividad humana? ¿Que magnitud hubiese alcanzado el actual calentamiento de no existir la influencia humana?.
Son diversas las respuestas e hipótesis que existen actualmente.
De acuerdo con el informe del IPCC 2007 el aumento del CO2 antropogénico es el responsable de aproximadamente el 90% o más del calentamiento, adjudicando al sol una influencia igual o menor al 10%.
Estudios del Centro Solar de Stanford dependientes de la NASA (Nacional Aeronautics and Space Administration) indicarían una estrecha relación entre la variabilidad de la temperatura y de la actividad solar hasta 1960. Mientras que para los años posteriores, mostrarían que el aumento de la temperatura seguiría la curva del aumento de CO2. Este grupo sostiene que el calentamiento de los últimos cuarenta años no podría ser explicado por la actividad solar.
De acuerdo con los resultados presentados por la la NOAA la variación de la temperatura superficial del mar seguiría concordantemente, al menos hasta 1982, las variaciones de la actividad solar evaluada a través del número de manchas solares. Similares resultados y conclusiones son presentados por el Instituto de Investigación del Sistema Solar del Max Planck. Sus estudios indicarían que la temperatura seguiría a la señal solar hasta principios de la década de los ochenta. El incremento posterior de la temperatura, que alcanzaría a 0.4°C en 1998 para luego descender unas centésimas de grado hasta el 2000, no podría ser explicado por el incremento de la irradiancia solar ya que estos valores sólo se incrementaron levemente a partir de 1980. La presencia de otros factores tales como el indudable aumento antropogénico de los gases invernadero, del vapor de agua y de la deforestación habrían colaborado en el aumento de la temperatura durante las dos últimas décadas.
Recientemente, la teoría que propone la influencia de los Rayos Cósmicos Galácticos (RCG) en el incremento de nubes medias y bajas trataría de explicar el aumento de la temperatura de las dos últimas décadas por causas naturales. Esta hipótesis proviene del Centro Espacial Danés, DTU con el experimento SKY (Dinamarca para las “nubes”).
La mayor actividad solar (número de anchas) que implica mayor irradiancia solar también produce mayor viento solar. Este es un “escudo protector” al ingreso de los RCG con lo cual el flujo de los RCG que penetran en la atmósfera es menor cuando el número de manchas solares es mayor. Los RCG ayudarían a la formación de nubes bajas espesas y de cálidas temperaturas llamadas cúmulos y estratos, como las de regiones extra polares. Estas nubes reflejan mucha luz solar y además emiten abundante radiación infrarroja desde su tope hacia el exterior, con lo cual contribuirían al enfriamiento de los niveles bajos de la atmósfera. Opuestamente, al disminuir el flujo de RCG disminuirían las nubes medias y bajas y aumentarían las nubes altas y finas formadas por cristalitos de hielo, llamadas cirrus. Estas nubes son transparentes a la radiación solar y su emisión infrarroja hacia el espacio es pequeña pues su superficie está muy fría colaborando por lo tanto al calentamiento de la superficie terrestre.

Cuando el resto del mundo tiende a calentarse la Antártida sufre el proceso opuesto. La explicación más probable estaría en la difusión del vapor de agua a la atmósfera antártica como el resultado de la amplificada capacidad de vapor de agua en una atmósfera más caliente. El fuerte efecto “invernadero” natural del vapor de agua adicional podría amplificar el efecto de las nubes sobre el clima global (”feedback” positivo) y lo eliminaría en la Antártida (”feedback” negativo).
Con la declinación del ciclo 23 de manchas solares y el comienzo del actual mínimo de actividad solar, la temperatura global a disminuido algunas décimas de grado a pesar del continuado aumento de las emisiones. Durante el mínimo solar del 2007 el invierno en Sudamérica fue muy frío con frecuentes e intensas irrupciones de aire polar que llegaron a afectar muy bajas latitudes. También se registraron frecuentes nevadas en Argentina una de ellas el 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, donde el fenómeno no ocurría desde principios del siglo 20. El invierno en el Hemisferio Norte de 2007-08 también se caracterizó por la presencia de olas de frío intenso y fuertes tormentas de nieve que afectaron principalmente los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, China y Afganistán produciendo enormes daños y pérdida de vidas humanas. Ocurrieron nevadas en lugares inusuales como la Acrópolis de Atenas y en Turquía donde se produjo la muerte de dos personas. Actualmente el mínimo solar continúa con ausencia de manchas solares durante el invierno septentrional del 2008-09 en el que también el frío y las tormentas de nieve están produciendo condiciones críticas especialmente en Europa y afectando también Norteamérica.
El pronóstico de la NASA sobre la actividad solar en las próximas décadas indicaría durante el 2009 el comienzo del ciclo solar 24 que llegaría a su máximo aproximadamente en el 2013. Su magnitud es incierta ya que algunos investigadores lo pronostican similar al ciclo 23 mientras que otros piensan que tendrá una magnitud mucho más reducida, algunos llegan a asignarle valores similares o inferiores al ciclo 20 relacionado con el enfriamiento de la década 1960/70. Luego la actividad solar descendería notoriamente con un mínimo prolongada de muy baja actividad centrado en el 2020 y seguido por un muy débil ciclo 25 con lo cual, al menos hasta el 2030, estaría pronosticado una muy baja actividad solar.
Nuevas preguntas quedan aún sin respuesta:
¿Que pasará cuando la irradiancia solar decrezca respecto a los valores actuales, como ya ocurrió en el pasado y ocurrirá en el futuro?
¿El aumento de RCG que conlleva la disminución de la actividad solar producirá enfriamiento por el aumento de nubosidad media y baja?
¿El nuevo balance energético entre la energía solar recibida y la temperatura de la tierra, que sin la presencia del incremento antropogénico de gases invernadero llevaría a un notorio enfriamiento, se verá reflejado en la disminución de la temperatura global o será amortiguado por el aumento de CO2?
¿Si decrece la temperatura terrestre se podrán mantener los niveles actuales de CO2 en la atmósfera y aún seguirán subiendo debido a las emisiones a pesar de las nuevas condiciones?
Se supone que estas y muchas otras preguntas podrían ser resueltas empleando los modelos numéricos para simular el clima futuro. La objeción principal con respecto a la fiabilidad de los panoramas futuros obtenidos por el modelado climático es que el sistema atmosférico/oceánico es altamente no linear y complejo. El gran número de interacciones de las diversas componentes en diversas escalas de tiempo y de variabilidad es muy difícil de modelar y requerir sistemas computacionales enormes.
Los avances científicos y tecnológicos no nos deben hacer olvidar que, como último recurso, las conclusiones y las decisiones son realizadas por los hombres y las mujeres conforme a las dudas que, son a veces las mismas dudas que existieron en una sociedad mucho más primitiva que la actual.
¿Las medidas que se están tomando o se proyectan realizar corresponden al desarrollo sustentable de la sociedad y a la protección del ecosistema ya muy dañado por las diversas actividades humanas, o por el contrario a largo plazo nos llevarán a situaciones aún más críticas que la actual?
Los Mayas tienen un dicho: La solución de ayer es el problema de hoy.
Habría que desear: Que la solución de hoy no resulte un problema del mañana.
Permacultura es una nueva idea ha surgido hace muy pocos años que propone una vida más equilibrada y una relación más íntima con la naturaleza, el cuidado de de los ecosistemas el uso de recursos renovables, el desarrollo y utilización de energías “limpias” como la energía solar y eólica. Estas ideas se están difundiendo y la sociedad comienza a tomar consciencia de la gravedad del impacto del hombre en el planeta y en su propia vida.

Tomado de http://rhcompagnucci.com.ar

ARGENTINA - Licitación GENREN - Diciembre 2009

21 de diciembre de 2009

La Secretaría de Energía evalúa proyectos para la licitación del programa Generación de Energías Renovables (GENREN), que han sido presentados por 22 grupos empresarios a principios de la semana pasada. La licitación 1/09 fue convocada por la empresa estatal de energía Enarsa, con el objetivo de incrementar en 1.015 MW la potencia de la red, lo que representa un 5% de la actual.

Según ha informado la agencia estatal de noticias Télam, se trata de emprendimientos totalmente privados, en los que el Estado nacional asume sólo el compromiso de comprar toda la energía que generen por un periodo de 15 años, lo que garantizaría la recuperación de la inversión y una rentabilidad a la que califica de “razonable”.

En el desglose por provincias y MW ofertados, este es el reparto: Buenos Aires, 216,4; Catamarca, 2; Chaco, 42,3; Chubut, 628; Corrientes, 8,8; Entre Ríos, 34; Jujuy, 8; Mendoza, 2,7; Neuquén, 50; Río Negro, 100; San Juan, 22,5, Santa Cruz, 275; y Santa Fe, con 79.

El listado de oferentes y la nómina de los proyectos, con los lugares elegidos para su instalación, es el siguiente: Emgasud Renovables S.A, con cuatro proyectos (tres de 50 MW y uno de 30, para las localidades chubutenses de Puerto Madryn y Rawson); Patagonia Wind Energy, con uno (50 MW, para Puerto Madryn); Energías Sustentables S.A., uno (20 MW, en la misma localidad); International New Energy, uno (50 MW, también en Madryn); y Sogesic S.A., dos proyectos (49,5 MW cada uno, para las localidades bonaerenses de Tres Picos I y II, Sierra de la Ventana).

También ofertaron dos parques eólicos de 50 MW para Cerro Policía Norte y Sur (Río Negro), la UTE Unitec Energy S.A.-San José Argentina S.A.-INVAP; un parque eólico de 50 MW en Aunquinco (Neuquén), la UTE Isolux-Gas y Petróleo de Neuquén-Ingeniería Sima; y cuatro parques eólicos en Loma Blanca (I, II, III y IV, todos en La Rioja), de 50 MW cada uno, Isolux Ingeniería S.A.

Otro oferente ha sido IMPSA Wind, con 9 parques eólicos: cuatro en Santa Cruz (Koluel Kaike I, de 50 MW, y II, 25 MW; Milenio, 20 MW; y Las Heras, 50 MW); cuatro en Chubut (Malaspina I, 50 MW y II, 30 MW; y Piedra Buena I, 50 MW, y II, 30MW ); y uno en Buenos Aires (Tornquist, 50 MW)

Otras empresas que hicieron ofertas eólicas fueron Condor Cliff-La Barrancosa (50 MW, en Santa Cruz); y Panamerican Fueguina S.A. (28 MW, en Cerro Dragón, Chubut).

En el rubro de generación a través de usinas térmicas alimentadas con biocombustibles presentaron propuestas las firmas Emgasud Renovables S.A., un proyecto de 34 MW para Paraná (Entre Ríos); Nor Ardy S.A., tres en San Lorenzo 34 MW (Santa Fe), Bragado, 34MW (Buenos Aires) y Bella Vista, 8,4 MW (Córdoba); e Industria Juan Secco S.A., tres centrales de 15 MW cada una, para Reconquista, Villa Ocampo y Arrufó (Santa Fe).

En tanto, para generación de electricidad en proyectos de biomasa hubo propuestas de las empresas Unitec Energy, 33 MW en la Central Térmica Chaco; Fuentes Renovables de Energía S.A., 8,8 MW en Virasoro (Corrientes); y Fiduc S.A., 12,6 MW en Puerto Vilelas (Chaco).

Para generación a partir de pequeños aprovechamientos hidráulicos se presentaron Centrales Térmicas Mendoza, por 1 MW en Luján de Cuyo (Mendoza); Sirj, 1,7 MW en la misma localidad; e Iecsa Hidrocuyo, 4,2 MW en Jujuy y 1,4MW en Catamarca.

En cuanto a la generación de energía a partir del uso de biogás, se presentaron Tecsan Ingeniería Ambiental, con un proyecto de 10 MW en el Complejo Ambiental Norte (Buenos Aires); e Industria Juan Secco S.A., con 4 MW en San Martín (Buenos Aires).

Por último, en generación por energía fotovoltaica hicieron sus ofertas Energía Sustentable S.A., en Cañada I y II, por 2 y 3 MW, respectivamente; International New Energy, Cañada III, con 5 MW; Nor Ardy S.A., 5 MW en 25 de Mayo (Buenos Aires); Generación Eólica S.A., con Chimbera I (2 MW) y II (3 MW); y Dalkia Argentina S.A., 2,5 MW para la Central Las Lomitas (San Juan).


Mas información:

http://www.energias-renovables.com/america/Contenidosecciones.asp?ID=13&Cod=897&Nombre=Panorama