Intercambio de información relacionada con las Energías Renovables, que tan poca difusión tienen en la actualidad en nuestro país, pero que tan necesaria será en el futuro próximo, para el beneficio de los seres humanos que lo habitamos.
Tesla está trabajando en una batería que puede alimentar su casa e incluso ayudar a los servicios públicos de gran escala almacenar energía de forma más eficiente, de acuerdo con el director ejecutivo de la compañía, Elon Musk.
En una llamada de los inversores Miércoles, almizcle dijo que los diseños para un hogar o la batería de negocios ya están completos y es probable que se dio a conocer al público "en el próximo mes o dos." La producción podría ser tan poco como seis meses de distancia, agregó.
"Es realmente genial. Estoy muy emocionada por ello", dijo el almizcle.
Si bien no hay nada aún sobre los precios, la batería de Tesla y tecnología de carga en última instancia, podrían terminar ahorrándole dinero en su factura de electricidad. Aunque muchos de los hogares de hoy toman la energía directamente de la red eléctrica, la propagación de paneles solares baratos hace que nunca haya sido más fácil de generar un poco de su propia energía.
El almacenamiento de energías renovables de manera eficiente ha sido un gran cuello de botella para los consumidores y para los servicios públicos por igual, pero si la batería estacionaria de Tesladespega, podría cambiar la forma en la que la electricidad negocia su precio en una escala de mercado. (Durante años, ha sido el sueño de muchas personas a vender el exceso de energía a la red.)
Para los millones de consumidores frustrados con sus empresas de energía gracias a las interrupciones frecuentes y mal servicio al cliente, las baterías podrían ser de gran ayuda. En general, las opciones para cómo la gente alimenta sus hogares es relativamente limitada. La mayoría tienen que depender exclusivamente de sus proveedores de servicios públicos locales. Conseguir un generador puede ser caro - algunos propietarios pagan alrededor de $ 20.000 para los generadores de respaldo que funcionan con gas natural-. Así que Tesla tiene en la mira un mercado que podría ser propicio para la innovación.
Morgan Stanley hizo olas el año pasado cuando escribió que los próximos productos de Teslapodrían satisfacer una enorme demanda del mercado.
"Puede haber un punto de inflexión que hace que los clientes busquen una solución fuera de la red," Morgan Stanley escribió en marzo pasado. "Cuantos más clientes se mueven a la energía solar, la utilidad restante aumentará, creando aún más "margen de maniobra" para la aproximación a la opción que ofrecerá Tesla fuera de la red".
Tesla ya está preparando el terreno para asegurarse de que sus baterías estacionarias consigan ser distribuidas tan ampliamente como sea posible.
"Una gran cantidad de empresas de servicios públicos están trabajando en este espacio, y estamos hablando con casi todos ellos", dijo el director técnico de Tesla, JB Straubel. "Es una etapa temprana y muchos de estos proyectos están muy lejos, ya que el ciclo de compras de los servicios públicos es muy largo. Pero esto es un negocio que sin duda está ganando una cantidad cada vez mayor de atención."Ecoportal.net
En tiempos de emergencia energética como la dispuesta formalmente por el Gobierno, cobra relevancia el protagonismo que pueden tomar las fuentes de energía renovables. La Argentina tiene un enorme potencial para su desarrollo, pero también un retraso fenomenal en cuestión de inversiones e infraestructura. Un número ilustra la situación: en el país sólo 0,7% de la potencia instalada corresponde a energías renovables, mientras que en países como Alemania o España ese índice es de 20%. Otro dato: en energía eólica hay aquí 300 megavatios de potencia instalada, mientras que en Brasil se llega a los 7000.
Las metas locales, no obstante, son ambiciosas. Según las leyes 26.190 y 27.197, sancionadas en la era kirchnerista, pero que deberán ser reglamentadas por el actual gobierno, habrá que pasar de ese 0,7% actual a 8% en 2017, y llegar a 20% en 2025. No pocos dudan de que, con la tecnología actualmente disponible en el país, se pueda cumplir con ese objetivo.
"El potencial es enorme, pero necesitamos largo plazo", analiza Daniel Montamat, ex secretario de Energía de la Nación. La deficiencia de energías renovables va a empezar a cambiar, según opina, en la medida en que la política sectorial tenga un horizonte amplio y el tarifario eléctrico permita recuperar costos económicos.
"Las empresas están a la expectativa para ver qué sucede cuando se reglamente la ley 27.191 y si todo empieza a funcionar", dice Nicolás Brown, gerente de Cambio Climático y Energía Sustentable en la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad de Buenos Aires. "Esta ley crea un mercado nuevo de venta de energías renovables, donde los grandes usuarios están obligados a cubrir parte de su demanda con estas alternativas", agrega.
Foto:Vicente Martí
El ministro de Energía, Juan José Aranguren, tiene cifradas esperanzas en la nueva normativa. "Estamos frente a una oportunidad a partir de una ley que se aprobó el año pasado, la ley Guinle, reemplazando otra que se había aprobado hace diez años y sobre la base de la cual no se hizo absolutamente nada. Eso está delante de nuestros ojos en este momento", dijo el funcionario en el ciclo Conversaciones, de LA NACIÓN.
¿Por dónde empezar? Según se establece de forma taxativa en la ley, hay un amplio menú de opciones: en su artículo 2° define como renovables las energías eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, geotérmica, mareomotriz, undimotriz (generada por las olas), de las corrientes marinas, hidráulica, biomasa, gases de vertedero, gases de plantas de depuración, biogás y biocombustibles.El ministro puso como ejemplo a seguir a Uruguay, donde la participación de las renovables para generación eléctrica supera el 90%: "Es un país respetable, más chico que el nuestro, y hoy por hoy tiene una participación de la energía eólica que es diez veces la participación que tiene en la Argentina".
Eólica, solar y biomasa aparecen como las opciones más viables a la hora de pensar en una mayor incidencia de las energías renovables en la red. Aun así, la situación actual de todas no es la mejor. ¿Qué existe hoy en el país? Hay parques eólicos en Rawson (80 megavatios), Puerto Madryn (50 megavatios) y Parque Arauco, en La Rioja (hay instalados 50 megavatios y se proyectan 50 más).
Además hay otros establecimientos chicos en distintos puntos del país, como Diadema, en Comodoro Rivadavia (6 megavatios); Vientos de la Patagonia, en la misma localidad (3 megavatios); otro en Santiago del Estero (El Jume, 18 megavatios); otro en Necochea (Neos, de 1 megavatio). Esto es muy poco, pero todos los proyectos que están en carpeta y que no se hacen por falta de financiamiento podrían sumar 5000 megavatios. Eso tendría otro color.
Solo para tener una idea, la capacidad instalada en toda la red en el país es de 30.000 megas, pero los disponibles son 24.000. El pico de demanda ya superó los 24.800 megas.
Brown dice que hasta ahora no estaban dadas las condiciones como para que llegaran inversiones para desarrollar el sector. "Excepto Parque Arauco, el resto del país se congeló hace un par de años", destaca.
En cuanto a la solar, otra de las energías en la que habría que poner el foco, todavía es incipiente su producción en el país. Cristian Wallace, ingeniero industrial y directivo de la empresa Enersol Ingeniería, hace una enumeración de lo que existe al día de hoy: la planta piloto San Juan Ullum (1,26 MW); la planta Cañada Honda I (7 MW, con ampliación hasta 20 MW); Terrazas de Portezuelo, San Luis (1 MW); provincia de Buenos Aires (0,1 MW); Santa Fe (pronto se inaugurará 1,1 MW). "También hay 1.8 MW instalados en industrias o establecimientos educativos distribuidos por todo el país -dice-. Además hay instalaciones para autoconsumo conectado a la red, que alcanza los 0,5 MW".
Poco. Muy poco. Según coteja Julio César Durán, investigador del departamento de Energía Solar de la CNEA y de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad de San Martín, en la Argentina sólo 0,48% de la matriz energética está cubierto por energía fotovoltaica, mientras que en países como Italia, Grecia y Alemania esa cifra llega a 7 por ciento.
En biomasa habría otro interesante potencial a explotar. Witold Roman Kopytynski, miembro del Servicio Integral de Medioambiente, afirma que el país genera por día unas 40.000 toneladas de residuos sólidos urbanos (RSU), y cerca de 1,8 toneladas por año de RINE (residuos industriales no peligrosos) asimilables a RSU. "Residuos particularmente fuera de toda gestión son los neumáticos fuera de uso (NFU), de los que se generan unas 120.000 toneladas por año en todo el país", detalla el especialista.
Toda esa sería la materia prima a partir de la cual, mediante un proceso específico, se podría obtener biogás. "Biomasa se le llama a todo lo que se produce a través de la tierra y el sol. A partir de ahí se puede generar el biogás. Entre las variables de la biomasa está la seca (como la leña, cáscara de maní, cáscara de girasol, bagazo), que se usa en calderas. La otra biomasa es la húmeda, que son todos los efluentes industriales y agroindustriales (bosta)", explica Julio Menéndez, gerente de la Cámara Argentina de Energías Renovables.
Según relata Kopytynski, en los últimos cinco años ha habido una cierta proliferación de normas en el marco regulatorio ambiental, intentando encauzar el destino de estos residuos de manera sustentable y atendiendo a la minimización, recuperación, reuso, reciclaje y revalorización en una secuencia jerarquizada de prioridades de tratamiento y destino.
"Este marco regulatorio, en muchos casos denominado «Girsu», ha avanzado más rápidamente que la instalación efectiva y eficiente de infraestructura para dar cumplimiento a lo que se intenta encaminar", destaca el especialista.
La infraestructura para la correcta gestión de residuos urbanos e industriales es casi inexistente, frente a la masa generada anualmente y la demanda de los generadores.
Algo en lo que sí el país está medianamente bien parado es en biocombustibles (ver recuadro). Con un poco de ventaja en biodiésel sobre bioetanol, sólo hace falta que se acomode un poco la demanda internacional (sobre todo que se solucione el litigio por dumping que inició Europa) y que se instale la tecnología para tener autos que funcionen con un corte de bioetanol (hoy se exportan, pero aún no se usan aquí).
Volcar a la red
Un aspecto muy interesante, una vez que se cuenta con una aceptable potencia instalada de energías renovables, es facilitar las cosas para que el particular que la genere pueda venderla al Gobierno o a las distribuidoras para que se vuelque a la red. Lo que se puede hacer hasta el momento es autogenerar la propia energía o comercializarla en la red mayorista, pero la otra posibilidad -que ya existe en Europa e incluso en la vecina Uruguay- sería lo realmente atractivo.
Algunas provincias argentinas están adelantadas en ese aspecto. Según comenta Rodrigo Herrera Vegas, presidente de la Fundación Sustentator, Santa Fe ya lo tiene legislado y el Gobierno compra la energía que el particular genera a 0,8 veces el precio al que la compraría el consumidor común. "Todavía tiene poco sentido económico, dadas las tarifas actuales", explica el especialista.
La segunda es Salta. Allí los números son más atractivos, porque hay beneficios impositivos y la red paga al generador tres veces lo que pagaría el consumidor. La tercera es Mendoza, donde aún no hay proyectos en marcha. "La provincia y la ciudad de Buenos Aires están trabajando en un sistema de inyección a la red", cuenta Herrera Vegas.
De todos modos, hay que tener cuidado de que no ocurra lo que sucedió en España. Allí se puso el multiplicador del precio en cinco, con lo que se incentivó mucho la generación y varios particulares incursionaron en el tema. Se creó una burbuja enorme de mucha gente que se sumó y finalmente el Estado no pudo seguir pagando. En cambio, Alemania se quedó en un multiplicador de tres y lo pudo seguir haciendo. Uruguay también tiene un sistema de inyección a la red.
Más allá de lo que tiene el país hoy, ¿cuánto es lo máximo que se podría emplear de energía renovable en la matriz energética? Herrera Vegas responde que tranquilamente se podría suplir 100% de energía eléctrica con renovable, pero para eso se debe encontrar la forma barata y potente de acumular energía, para que en las horas en las que no haya sol, viento o marea, el sistema pueda seguir funcionando. "Hasta que no se descubra eso, lo máximo que se puede suplir es 40% de la red", indica.
El potencial está. Sólo falta que se recreen las condiciones para que lleguen inversiones y las energías renovables sean una real opción.
Cuáles y cómo son las fuentes "verdes"
Energía eólica
Es la obtenida de la fuerza del viento, mediante energía cinética generada por las corrientes de aire. Se logra a través de unas turbinas eólicas que convierten la energía del viento en energía eléctrica
Biomasa
La formación de biomasa (materia orgánica que, tras un proceso, puede ser fuente de energía) a partir de la luz solar se lleva a cabo por el proceso de fotosíntesis vegetal, que a su vez desencadena la cadena biológica
Solar
Se trata de capturar la energía del sol a través del uso de paneles y convertirla en calor, que puede destinarse a satisfacer numerosas necesidades. Por ejemplo se puede obtener agua caliente para consumo doméstico o industrial, o bien para dar calefacción a hogares, hoteles, colegios o fábricas
Biogas
Es un gas combustible que se genera en medios naturales o en dispositivos específicos, por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica, mediante la acción de microorganismos y de otros factores en ausencia de oxígeno (en un ambiente anaeróbico)
Fuerza hidráulica
La energía potencial que se acumula en los saltos de agua puede ser transformada en energía eléctrica. Las centrales hidroeléctricas aprovechan la energía de los ríos para poner en funcionamiento unas turbinas que ponen en movimiento un generador eléctrico.
Son 33 viviendas ubicadas en la ciudad de San Luis. Lo bioclimático va ganando terreno en nuestro país.
ARGENTINA.- San Luis se convirtió este viernes a la tarde en la primera ciudad del país que cuenta con un barrio bioclimático. Son 33 viviendas que gracias a sus paneles solares podrán generar energía renovable a partir del sol, y agua caliente para el uso sanitario, permitiendo lograr importantes ahorros en los costos de energía, hasta en un 30 por ciento. Las viviendas, que fueron construidas en la esquina de avenida Fuerza Aérea y Granaderos Puntanos, por medio por medio de un convenio alcanzado entre el Gobierno de la provincia y el Sindicato Judiciales Puntanos (SIJUPU), beneficiarán a 33 familias. Debido a los paneles solares, los hogares fueron ubicados de norte a sur. La bioclimatología es la ciencia que trata de poner de manifiestola relación existente entre los seres vivos y el clima. Para ello, esta ciencia elabora parámetros, índices y modelos que demuestran esta relación y que permiten descubrir la historia de la vida en el planeta, hacer modelos predictivos, averiguar la vegetación potencial del territorio o mejorar las técnicas agrícolas.
Las casas generan energía con paneles solares y tienen sistemas de ahorro de agua; el costo inicial de construcción es más alto, pero se compensa con el ahorro en consumos
Juan Pablo Gómez y sus dos hijas están adaptándose a vivir en una casa donde las temperaturas tienen menos oscilaciones por su tipo de paredes, donde los vidriados son dobles y donde gastan menos agua por el modelo de sanitarios que utilizan. Son vecinos del primer y único barrio bioclimático de la Argentina, en San Luis.
Las 35 viviendas que integran el proyecto pionero generan energía con paneles solares, lo que permite un ahorro del 30 por ciento en los costos del suministro. Las casas -inauguradas a fines de septiembre- fueron construidas por un convenio entre el Gobierno provincial y el Sindicato Judiciales Puntanos.
Desde el Ministerio de Medio Ambiente de San Luis, Cristian Molequer, dijo a LA NACION que el objetivo fue fomentar el ahorro de energía y de agua, y aprovechar al máximo las condiciones naturales del entorno. El concepto es el de la arquitectura bioclimática que aspira a edificios que tengan en cuenta las condiciones climáticas y disminuyan su impacto medioambiental.
El arquitecto Osvaldo Freire, especialista en construcciones sustentables del Colegio de Arquitectos de Córdoba, explicó que una vivienda bioclimática puede lograr un ahorro importante en el consumo energético. Aunque el costo inicial de construcción es entre 10 y 20 por ciento mayor al de una tradicional termina, en unos diez años, siendo más rentable, porque se amortizan los gastos de funcionamiento.
"En el 77, cuando fue el terremoto de Caucete no existían las estructuras antisísmicas. Se incorporaron entonces con una suba de los costos de construcción de alrededor del 12 por ciento, pero fue a cambio de seguridad. Con las casas bioclimáticas, a corto plazo será lo mismo; ya no serán una opción sino una necesidad y la población se va mentalizando", añadió.
Equipadas para reducir el consumo
Las viviendas del barrio puntano son gemelas; todas tienen paneles fotovoltaicos y un medidor bidireccional que permite inyectar energía a la red de distribución. También están equipadas con equipos termosolares para calentar agua y calefaccionar por losa radiante; tienen aislación térmica de las paredes, techos y aberturas con DVH (doble vidriado hermético).
Los cálculos indican que estas construcciones reducen al año el uso de la energía para calefaccionar en un 65 por ciento; la electricidad para iluminación en un 70%, y el consumo de agua en un 33%.Además, sus instalaciones están preparadas para el uso medido y el tratamiento del agua mediante dispositivos que reducen el consumo en duchas, inodoros y grifos, y la iluminación es con tecnología LED y bajo consumo con placas fotovoltaicas. Más adelante se incluirá un sistema propio de separación de residuos de origen y forestación y cobertura vegetal para controlar la radiación solar en verano y en invierno.
Alejandro Alcaraz, secretario general de los Judiciales, contó que la propuesta surgió del ministerio de Medio Ambiente: "Firmamos un acuerdo para un plan habitacional, y cuando nos sugirieron este diseño, aceptamos de inmediato. Hay otro programa similar para Villa Mercedes".
Algunos aspectos en la construcción están pendientes, apuntó, por la suba de costos que implicó la inflación y por inconvenientes en Aduana, donde quedaron unos microinyectores de paneles. "Tal vez ahora se normalice", dijo.
El barrio tiene la posibilidad de producir energía no sólo para autoabastecerse sino para inyectarla a la red eléctrica. La empresa que presta el servicio eléctrico en San Luis les descontará el aporte de sus facturas. El sistema está pensado con criterios de sustentabilidad y de integración.
Recursos a desarrollar
Luis Rotaeche, coordinador de Energías Renovables del Instituto Argentino de la Energía (IAE) "General Mosconi", subrayó que a largo plazo la "autogeneración" energética tiene un gran porvenir. "En todo el mundo se ven casas con placas fotovoltaicas en los techos. Ojalá empezáramos a encontrarlas en la Argentina -agregó-. El Estado debería impulsar su uso a través de diferentes medidas."
Este año, por primera vez en la última década, desde el Gobierno se habló de "crisis energética". El ministro del área, Juan José Aranguren, afirmó que llevará por lo menos dos años salir de la emergencia. El impulso al desarrollo de las renovables está entre los objetivos de la administración.
Argentina tiene "recursos gigantescos" dijo Rotaeche. En energía eólica la calidad de los vientos está entre los mejores del mundo y, en solar, comparte con Chile y Bolivia una de las zonas de mayor irradiación del mundo. "Pero no se ha hecho nada", definió. La generación del sector cubre apenas el 0,5 por ciento del consumo total de energía.
El sector "se manejó sin políticas claras; para la financiación no ayudó la confrontación con los mercados de capitales y así es imposible sumarse a la tendencia mundial", según Rotaeche. Advirtió, además, que deberían tomarse medidas para dar "seguridad" a los inversores; crear una agencia con profesionales idóneos que se ocupe del tema y definir un agente comercializador estatal para el sector.
"En los primeros tiempos hay que sobreactuar para conseguir inversiones y financiamiento -añadió-. Sólo con competencia podremos bajar los precios". En energía eólica, hoy el Mw/hora en Argentina se paga 126 dólares, mientras que en Uruguay cuesta 63,5 y en Brasil 50.
Los responsables del proyecto apuran el final de la preserie para comenzar su comercialización entre marzo y abril; tiene una autonomía de entre 50 y 70 km; el costo unitario oscilará entre US$ 10.000 y 12.000; a la espera de una legislación especial.
En un par de meses habrá algunos argentinos que a pesar de utilizar un auto ya no estarán pendientes por hipotéticos aumentos de la nafta. Aunque lo que tendrán que mirar entonces será la factura de la luz. El dato de que el consumo para poner en marcha el nuevo vehículo es menor que el de una plancha borrará, al menos, esa preocupación.
Los responsables de Sero, el primer vehículo eléctrico que se fabricará en el país, trabajan contra reloj. Los planes son concluir la preserie en febrero y empezar la comercialización entre marzo y abril.
Lo primero que aclaran Pablo e Iván Naya (padre e hijo, y gestores de la idea inicial), y Sebastián Da Dalt (se define como el brazo industrial del proyecto) es que lo que se está armando en la planta de Villa Luzuriaga es "movilidad alternativa".
"No somos competencia para un auto. Esto es movilidad alternativa, no puede desarrollar ni alta velocidad -la máxima es 45 km/h- ni tiene autonomía para recorrer grandes distancias -dependiendo del uso entre 60 y 70 km-, no puede circular por rutas ni autopistas. Es lo que en Europa denominan micro-cars. En los inicios, a mediados de los '70, eran con motores térmicos y desde hace unos años empezó a desarrollarse la movilidad eléctrica. Es un medio de transporte ideal para las ciudades porque no contamina y es pequeño (con lo que se simplifica el problema del estacionamiento)", explica Naya.
El primer auto eléctrico que se fabricará en el país. Foto: AFV/Santiago Cichero
Desarrollo local
Director de una concesionaria de autos desde hace más de 20 años, aprovechó los reiterados viajes laborales al Viejo Continente como inspiración. Fue en 2010 cuando empezó a dar vuelta en su cabeza la idea de fabricar algo similar a lo que veía en las calles de las grandes ciudades europeas en la Argentina. Dos años después, logró ingresar los prototipos en el país y entonces fue cuando arrancó el desarrollo formal de Sero, un vehículo que no mide más de 2,5 metros, tiene capacidad para dos personas y, por ahora, tres versiones diferentes: con baúl, tipo camioneta y con media puerta. La batería se recarga enchufándolo a un toma normal y recupera la carga total entre 5 y 7 horas.
Desde 2012 -cuando arrancó el proyecto- las trabas para operar en comercio internacional en el país no dejaron de multiplicarse. El desafío fue entonces no sólo conseguir proveedores locales de calidad, sino con capacidad para asegurar el suministro de piezas y partes en las mismas condiciones a lo largo del tiempo."Si bien el diseño es italiano, hicimos un desarrollo propio, modificamos las medidas, estructura y tecnología (llevamos invertidos algo más de 4 millones de dólares) Luego llegamos a un acuerdo con la gente de Da Dalt para producirlo en su planta de motos", comenta Naya que admite que los tiempos se dilataron más de lo planeado en buena medida por razones burocráticas.
"Hoy Sero tiene una integración de 85% de materiales nacionales. Alrededor de 60 empresas distribuidas en Córdoba, Rosario, Gran Buenos Aires y Capital nos proveen diferentes partes (las estructuras, los puentes delanteros y traseros, las suspensiones, los asientos y la carrocería se produce aquí). Hay mecanismos que por una cuestión de escala resulta inviable producir en el país. Un automóvil promedio en la Argentina tiene entre 10 y 12% de integración nacional, algunos modelos llegan al 30%", relata Naya.
Legislación propia
Este tipo de vehículos -a los que también se llama cuadriciclos cabinados- requiere de una legislación especial para poder circular por la vía pública, la L6E.
Hace seis meses, los emprendedores presentaron el proyecto y una petición en ese sentido al Ministerio de Industria y a los responsables de Transporte (que ahora se transformó en Ministerio). Ante la falta de respuesta, ahora se pondrán en contacto con las nuevas autoridades ya que, según explican, una vez que el Ministerio de Transporte firme la categorización vehicular se debe realizar la homologación del producto.
La preserie, de 25 autos, es una suerte de ensayo general o puesta a punto del producto. "Es la etapa en la que se hace el ajuste fino para llegar al vehículo con todas sus partes perfectas para la producción comercial. Se revisan las puertas, el encendido, la autonomía, la relojería. Es habitual que cuando empieza el ensamblado aparezcan algunos defectos", cuentan.
Según los planes, la producción que arrancará entre marzo y abril será inicialmente de entre 500 y 600 vehículos anuales, aunque Pablo admite que se trata de una cifra conservadora ya que aún antes de haber debutado comercialmente recibieron consultas desde Brasil y Chile, donde los índices de contaminación son altos y hay rigurosos sistemas que autorizan la circulación en el centro de las ciudades según el número de patente.
Luego comentan que hasta hoy, en el continente, hay sólo un fabricante de vehículos eléctricos de este tipo: es GEM, está en México, fabrica alrededor de 20.000 al año y los vende a Estados Unidos y Europa.
-¿Cuál será el costo estimado por unidad y cuál el canal de venta de Sero?
-El valor lo estimamos entre 10.000 y 12.000 dólares, pero aún no podemos fijar precio porque con las variaciones que han existido y las dificultades que hemos tenido para recibir algunas de las materias primas no resulta fácil cerrar una cifra. La idea es generar una pequeña red de distribución en todo el país que además brinde servicio técnico y de mantenimiento. Revisar este tipo de vehículos es muy sencillo. Prácticamente no tiene mantenimiento porque no tiene líquidos ni aceite y casi no tiene desgaste. Dependiendo del tipo de batería tal vez es necesario un service anual (la vida útil de una batería ronda los 35.000 km), y al tener una carrocería es de ABS (termoformado) ni siquiera tiene pintura.
Hoy el "Proyecto Sero" genera 15 empleos de forma directa y cuando arranque la producción prevén incorporar entre 5 y 7 personas más. El año pasado la iniciativa fue la ganadora del concurso anual de Ideas de Negocios 2015 de la Ucema.
Todo está en marcha. Si los tiempos se cumplen, en un par de meses, la Argentina será el segundo país en América latina en construir un vehículo eléctrico.