Fuente: www.sustentator.com
http://sustentator.com/blog-es/blog/2012/11/20/el-lado-oculto-de-la-explotacion-petrolera-no-tradicional/
Desde hace tiempo que he estado investigando sobre este
tema. Durante el proceso debo admitir que la angustia e impotencia que
me generó la información con la que me encontraba fue significativa.
¿Cómo es posible atacar de esta manera al medio ambiente y publicitar lo
contrario? Es por ello que me pareció interesante compartir las
características de la principal tecnología que ataca el medio ambiente,
para darla a conocer y contribuir a la concientización sobre un tema
cada vez más problemático a nivel mundial.
De hecho, el pasado miércoles 29 de agosto Yoko Ono y su hijo, Sean
Lennon, lanzaron una campaña en New York en contra del fracking,
denominada
Artistas contra el fracking , cuya lucha lleva el apoyo de otros famosos. ¿El motivo? El
fracking o
fracturación hidráulica es un método de extracción de gas subterráneo
que consiste en inyectar agua, arena y compuestos químicos a excesiva
presión a fin de provocar fracturas en las rocas para que liberen el gas
natural y el petróleo que se ubica en sus napas.
FRACKING: EFECTOS COLATERALES
La polémica en torno al fracking responde a dos motivos principales.
Por un lado, la técnica invasiva con la que se busca extraer y explotar
un recurso, en lugar de respetar la naturaleza. Por otro, la
contaminación del agua que genera, ya que la combinación de arena y
compuestos químicos que se inyecta amenaza con distribuirse hacia otros
estratos donde fluyen corrientes de agua destinada a la potabilización y
posterior consumo humano.
De hecho, en 2010 se dio a conocer el documental cinematográfico
Gasland ,
donde su director Josh Fox investigó áreas residenciales de
Pennsylvania, Nueva York, Ohio y West Virginia, en las que se habían
iniciado prácticas de fracking para la obtención de shale gas. ¿Qué
halló? Ciudadanos con enfermedades, agua contaminada e imposible de
digerir, e incluso una muestra audiovisual de los efectos que dicha
explotación genera en el agua cotidiana -esta imagen puede apreciarse en
el tráiler- en la que al colocar un encendedor debajo de la canilla
abierta genera una llama.
TRÁILER DE GASLAND (EN INGLÉS)
Además, el tamaño de los equipos utilizados para el funcionamiento de
esta tecnología implica una ocupación de la tierra que perjudica al
entorno natural y su ecosistema, llegando a eliminar especies vegetales y
provocando la emigración involuntaria de animales. El notable
incremento de camiones en el área de explotación aumenta la emisión de
dióxido de carbono, al mismo tiempo que incide en la contaminación
sonora de la zona.
Así, el gas natural se promociona como una energía limpia. Pero
¿puede decirse que es limpia cuando se obtiene de un tratamiento
invasivo contra el medio ambiente en el que, además, se contaminan las
aguas subterráneas? Según el experto en ingeniería mecánica, Anthony
Ingraffea, presente en la exposición de la campaña, “la extracción de
gas a través del sistema de fracking es errónea desde el punto de vista
tecnológico y tiene lugar en el peor momento del cambio climático”.
LOS EFECTOS DEL FRACKING
SHALE: EL OBJETIVO
La polémica sobre el fracking se desarrolla principalmente en torno a
su uso para la extracción del llamado shale gas, una de las principales
fuentes de gas natural en la actualidad de los Estados Unidos.
El también denominado gas de esquito se destaca por su ubicación en
las capas subterráneas de la tierra, principalmente en las llamadas roca
madre o roca fuente, cuya formación responde a los propios movimientos
de las capas terrestres durante miles de años. Se lo considera un tipo
de gas no convencional por su falta de permeabilidad y su ubicación, ya
que implica implementar tecnología para su detección y su posterior
extracción. Por este motivo, suele adoptarse el fracking como técnica
para su obtención.
Desde el 2010, hubo diferentes opiniones sobre los efectos negativos
en el medioambiente del shale gas principalmente vinculado a la emisión
de gases de efecto invernadero, en comparación con el petróleo o el
carbón. Una vez más, la investigación y prueba empírica de esta
tecnología debieran de ser un requerimiento indispensable previo a su
puesta en práctica.
LA SITUACIÓN EN ARGENTINA
Como si todo esto no fuera suficiente, lo que más llamó mi atención
es la expectativa optimista que existe en nuestro país de implementar la
tecnología de fracking para la obtención de shale gas. Dicha
expectativa se vio fomentada recientemente
por el posicionamiento de la Argentina como el tercer país en importancia mundial en yacimientos de gas no convencional, luego de China y Estados Unidos.
De este modo, según la
U.S. Energy Information Administration ,
nuestro país dispone de reservas suficientes para 500 años según el
consumo actual. ¿El problema? En lugar de realizar investigaciones que
busquen promover el uso de verdaderas energías renovables y proteger
nuestros recursos naturales; los interesados tienen un único propósito:
extraer como sea. Y para ello, el fracking se les presenta como la
tecnología más atractiva,
especialmente en el yacimiento neuquino de Vaca Muerta.
Consultores y empresarios del rubro se han expresado en pos del
fracking como la vía para posicionar mejor al país a nivel
internacional, fijar precios bajos para la comercialización y encontrar
nuevas oportunidades en la industria. ¿Y los efectos en el medioambiente
y la sociedad? La información y el conocimiento son las claves para
poder tomar decisiones a la hora de imitar modelos extranjeros. El
planeta y la sociedad presente y futura debieran de ser los únicos
aspectos a considerar a la hora de definir cómo extraer los recursos.
¿Cómo puede ser que se pongan en práctica tecnologías con escasa investigación previa? Según
un estudio de la Universidad de Texas ,
sólo 32% de las 2400 personas consultadas está familiarizada con el
concepto de fracking. El 28% restante no tiene ese tipo de contacto y el
35% nunca escuchó sobre el tema.
En los Estados Unidos se esperan los resultados que dará a conocer el
Departamento de Conservación Medioambiental de Nueva York en base a los
estudios que vienen llevando a cabo desde hace cuatro años para
analizar el impacto que la técnica del fracking tiene sobre el
ecosistema. Ojalá la veracidad del informe permita defender el medio
ambiente en contra de intereses que sólo buscan el lucro, y que obligue a
actuar responsablemente con vistas al planeta que le están dejando a
las futuras generaciones.